
Luis Figo y Paolo Maldini, dos de los jugadores más destacados de las dos últimas décadas, colgaron las botas el domingo. El fútbol les recordará como dos ídolos de distinto signo. Mientras el defensa italiano ha sido fiel durante toda su carrera a los mismos colores, el rojo y el negro del Milan, el portugués protagonizó varios episodios que empeñaron su reputación. En 1995 firmó paralelamente dos contratos con Parma y Juventus de ahí que, al prohibírsele fichar por un club italiano en dos años, el Barça acabara incorporándolo del Sporting de Lisboa. Su marcha del Camp Nou en 2000 fue aún más sonada. La afición azulgrana le recuerda como un traidor por firmar, a espaldas del club, un precontrato con Florentino Pérez para incorporarse al Real Madrid si, como así fue, éste salía elegido presidente. Odiado, su regreso al Camp Nou con la camiseta blanca generó una reacción de repulsa y su imagen quedó asociada para siempre al famoso cochinillo lanzado desde la grada.
LUIS FIGO: Genial con los pies y de dudosa palabra
Nadie pone en duda su indiscutible calidad como jugador desde el primer hasta el último partido de su carrera. Su exquisito dominio con el balón pegado a los pies, capacidad para desbordar y veloces incursiones por las bandas han permitido a Luis Figo ganar todos los títulos posibles, colectivos e individuales, Balón de Oro y FIFA World Player incluidos.
En la trayectoria de Figo sólo figura un lunar: la selección portuguesa. Campeón del Mundial Sub-20 en 1991 en Lisboa, el líder de la 'generación de oro' integrada por los Rui Costa, Fernando Couto y Joao Pinto no ha podido dar a su país un éxito absoluto. Tras perder la final de la Eurocopa-2004 como anfitrión ante Grecia, alcanzó el cuarto lugar en el Mundial-2006 en su despedida. Es el luso más veces internacional (127).
El domingo el 'calcio' despidió a lo grande a Figo a sus 36 años coincidiendo con la fiesta por su cuarto 'scudetto' en cuatro años con el Inter. Pero a Italia llegó en 2005 después de impidirle fichar por un club de la Serie A durante dos años tras firmar dos contratos paralelos con Parma y Juventus en 1995. El Barça lo aprovechó para ficharle del Sporting de Lisboa y, pese a que en celebró una Liga al grito de "¡Blancos, llorones, felicita a los campeones!", se lanzó a los brazos de Florentino Pérez para convertirse en 'galáctico' en el R. Madrid
PAOLO MALDINI: Una bandera de fidelidad y elegancia
Sólo sus hijos, Christian y Daniel, podrán llevar el retirado '3' del Milan si un día llegan a jugar en el primer equipo rojinegro. Definitivamente Paolo Maldini se ha ido e incluso Pep Guardiola quiso rendirle homenaje a 'il capitano' del Milan en su despedida dedicándole en Roma la tercera Champions ganada por el Barcelona.
Paolo Maldini, quien se retiró el pasado domingo pocos días antes de cumplir los 41 años y después de 902 partidos disputados con el Milan, personifica muchos valores, no sólo para la afición rojinegra sino para el fútbol en general.
Maldini es la fidelidad a unos colores, tras un cuarto de siglo defendiendo la camiseta del club en el que ya jugó su padre, Cesare, y es la elegancia, dentro y fuera de los terrenos de juego. El defensa moderno por excelencia y el jugador que jamás ha protagonizado un escándalo y que, dando todo un ejemplo, se ha desmarcado de los aficionados 'ultras', que trataron de amargarle su adiós a San Siro.
Sólo Paco Gento jugó tantas finales de Copa de Europa como Maldini, ambos con ocho. 'Il capitano' puso fin a su carrera con un palmarés de ensueño, plagado de títulos y de récords, y ni las ofertas más apetecibles lograron alejarle nunca de su Milan. El '3' ya no está, pero quizás un día Christian o Daniel Maldini, cuestión de ADN, volverán a lucirlo
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